México impulsa constelación satelital Ixtli para fortalecer soberanía tecnológica y reducir costos
El Gobierno de México avanza en el desarrollo del proyecto Ixtli, una constelación de satélites de observación terrestre que busca garantizar acceso autónomo a información estratégica en materia climática, ambiental y de seguridad, además de reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
Actualmente, más de 50 instituciones gubernamentales —entre ellas la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)— utilizan imágenes satelitales adquiridas a empresas privadas de Estados Unidos, Francia y otros países, lo que representa un gasto anual de 172 millones de pesos.
La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) señaló que el proyecto contempla no solo la fabricación de cuatro satélites bajo el modelo CubeSat, sino también la instalación de dos estaciones terrenas, sistemas de telemetría y dos centros de datos para el procesamiento y almacenamiento de información.
Los satélites proyectados tendrán una vida útil estimada de entre dos y cinco años y operarán en constelación para maximizar la cobertura del territorio nacional. El plan incluye dos satélites de seis unidades y dos de mayor capacidad, con el objetivo de lograr observación frecuente y precisa.
El desarrollo está a cargo de investigadores y académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada y la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla.
José Francisco Valdés Galicia, coordinador del Programa Espacial Universitario de la UNAM, señaló que la meta es fortalecer la independencia tecnológica del país y generar información propia que permita diseñar estrategias más robustas frente al cambio climático.
En términos financieros, la fabricación y lanzamiento del primer satélite requerirá una inversión aproximada de 38.1 millones de pesos, monto similar para el segundo. Los otros dos satélites implicarán una inversión conjunta de 95.8 millones de pesos. En total, la constelación Ixtli y su infraestructura representarán alrededor de 206.3 millones de pesos.
Uno de los principales retos será la obtención del recurso orbital, proceso que inicia ante la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones y debe coordinarse posteriormente con la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo encargado de gestionar el espectro radioeléctrico y los espacios orbitales a nivel global.
Especialistas advierten que la saturación actual de órbitas podría retrasar la aprobación hasta por dos años, lo que impactaría el calendario previsto para el lanzamiento de la primera constelación, proyectado para finales de 2026 o inicios de 2027.



